No tengas Miedo al Cambio – Una Historia Zen que te va a Ayudar a Comprenderlo

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Hoy os quería contar una historia Zen que me sirve en mi vida cotidiana para lidiar con el cambio, cada vez soy más consciente de que el cambio es la única constante en mi vida (se que suena a topicazo pero no lo es), así que he dejado de buscar “una estabilidad” que se supone que debemos tener. Esta historia es bastante conocida, es muy posible que ya la hayas leído pero no está de más recordarla:

Un humildo campesino tenía un caballo que un “buen” día se le escapó, cuando los vecinos se enteraron que se le había escapado le dijeron: -“Qué mala suerte!!!”, el campesino se limitó a responder: – “Es posible”. Al cabo de unos días el caballo regresó junto con otros 3 caballos salvajes, esta vez sus vecinos le decían: -“Qué buena suerte!!!!”. El campesino se limitó a responder: -“Es posible”. La semana siguiente el hijo del campesino se cayó de uno de los caballos salvajes rompiéndose una pierna, sus vecinos (como no) le dijeron: -“Qué mala suerte!!!”. Adivinad cual fue la respuesta del campesino… -“Es posible”. El día siguiente el ejercito pasó por la aldea reclutando jóvenes para ir a la guerra, el hijo del campesino al tener la pierna rota se libró de ir a la guerra. Los vecinos le dijeron:- “Que buena suerte!!!”. La respuesta del campesino ya sabéis cual fue: -“Es posible”. ¿Os hacéis una idea de como continúa esta historia? Pues sí, la historia nunca acaba al igual que nuestros juicios. Nos pasamos la vida juzgando lo que nos sucede, que si esto es bueno, o esto es malo, se que es muy fácil decir que no debemos juzgar lo que nos pasa, que no debemos ponerle etiqueta a los eventos de nuestra vida, pero a la hora de la verdad cuando te quedas sin trabajo nuestra primera reacción es etiquetar dicho evento como “malo”.

Pero en nuestra evolución debemos aprender a no quedarnos con ese primer pensamiento de “malo”. Debemos aprender a dejar ir, a no quedarnos bloqueados con esa negatividad que nosotros mismos le asignamos, os pongo un ejemplo personal: Hace no mucho tenía un trabajo en un Startup donde hacía lo que me gustaba y me pagaban bastante bien por ello, creía tener todo bajo control hasta que un “buen” día me llamó mi jefe a su despacho para despedirme ya que la empresa había hecho recortes en su presupuesto y no me podían mantener en plantilla . Mi primera reacción fue bastante mala, sentí como me mareaba por momentos, empecé a sudar y acabé en el baño vomitando. Sentí como mi vida se tambaleaba, pasé una mala tarde pensando que iba a ser difícil encontrar otro trabajo con la que está cayendo. El día siguiente me desperté temprano y salí a correr por la playa, ya no me sentía mal, sino todo lo contrario, me sentía libre y vivo, como él que está apunto de iniciar una nueva aventura. No quería cometer el mismo error que había cometido en el pasado de etiquetar el ser despedido como algo negativo, elegí no hundirme, elegí ir a la India a vivir una temporada, a vivir nuevas experiencias ni buenas ni malas. Este momento de mi vida tampoco será para siempre, seguro que no, tenemos que aprender a tratar nuestros triunfos y derrotas como los mismos impostores, que los caballos-trabajos-lo-que-sea-que-fueres no va a ser para siempre ¿Que opináis? Contadnos alguna historia personal en la que aprendiste que lo que nos pasa no es ni bueno ni malo.

 

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